Fermentación en huevos de concreto con un 5 a 10% de racimos enteros y levaduras nativas. Durante el proceso se evitan los remontajes, limitándose a humedecer manualmente el 'sombrero' apenas dos o tres veces. El descube se realiza con restos de azúcar, seguido del prensado de racimos y orujo, donde también se lleva a cabo la fermentación maloláctica.